jueves, 8 de marzo de 2012

¡Aibó! ¡Aibó! ¡Al paro a trabajar! #GlobalrEvolution #noalosrecortesdeRajoy #Huelgadeconsumo #15M #spanishrevolution #nolesvotes


Los desempleados son la mayor preocupación del PP. Con todos esos millones de parados, ¿qué van a pensar de España los mercados exteriores y los inversores extranjeros? Qué vergüenza, qué bochorno y qué de todo. Todos esa gente ociosa y sin trabajo, ¿qué hacen en sus casas? ¡Esperemos que no sea formarse! A ver si se van a dar cuenta de que, con todos esos estudios, merecen cobrar un sueldo digno. Pero si los pobres empresarios españoles deben pagar a sus empleados lo que merecen, ¿cómo competirá el producto español con el capitalismo espartano de China? Dramón. Además, vete a saber tú si a esos parados, con tanto tiempo libre, se les ocurre la locura de manifestarse y quemar containers como los griegos. Qué estampa más dantesca. Seguro que los turistas se horrorizan y pasan de venir de vacaciones. Si no quedan containers, ¿dónde van a mear cuando se paseen borrachos por las calles? Y ala, el turismo a la puta mierda. No, no. Hay que solucionar lo de los parados.
Por eso el PP se ha sacado un as de la manga. Ahora todas esas ratas parasitarias que cobren el paro deberán desempeñar servicios sociales. Es una de las propuestas menos comentadas de la reforma laboral. Pues vale, pues muy bien, ¿pero de qué servicios estamos hablando? Lo habitual sería que los parados matasen les horas en comedores para los sin techo, orfanatos o asilos, ¿no? Sí, claro. SÍ. CLARO. Los pobres, los niños y los viejos, los tres colectivos más improductivos de España, y encima (¡ENCIMA!) va el gobierno y les envía a los que cobran el paro para solucionarles la papeleta. ¡Menudo ejemplo! Eso es fomentar la cultura del no-esfuerzo. Así yo tampoco iría a trabajar. Total, luego va a venir el papá Estado para solucionarte la papeleta…
Nosotros tenemos una propuesta mucho mejor. Que los parados compensen el dinero que reciben ayudando a los propietarios de las grandes fortunas de España. Porque con la crisis incluso los millonarios han tenido que ajustarse su cinturón Hugo Boss de piel de lince ibérico. Algunos se han visto obligados a prescindir del jardinero, del chófer, de la niñera, de la amante (que es como llaman los ricos a sus putas) y ocuparse ellos mismos de esas pequeñas y molestas tareas que hace años que habían relegado en el servicio doméstico. Y claro, el tener que trabajar como una persona normal, vivir como una persona normal, les hace pensar que, joder, a lo mejor las personas normales son menos anormales de lo que pensaban. Que tienen su corazoncito. Su corazoncito normal. Y, qué coño, que a lo mejor merecen un sueldo normal. Pero claro, un sueldo normal implica que el producto español salga al mercado con un precio normal y no pueda competir con los precios anormales de China. Normal, ¿no?
Parados y millonarios, estáis condenados a entenderos. Para levantar el país, necesitamos que los dirigentes de las grandes empresas continúen viendo al resto de ciudadanos como hormiguitas sin rostro. Nuestro futuro depende de ello.

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