lunes, 26 de marzo de 2012

Estado español: Una oligarquía sin entrañas encarece el recibo de la luz #GlobalrEvolution #noalosrecortesdeRajoy #15M #spanishrevolution #nolesvotes


Estamos rodeados de una caterva de delincuentes aposentados en las más altas parcelas del poder que no dan descanso a sus almas con el fin de rapiñar el dinero de los españoles sin detenerse en la delicada situación que se encuentra el país.
En las poltronas de las compañías eléctricas están aposentadas las familias provenientes de la transición franquista que igual que el sindicato del crimen se reparte el territorio para evitar confrontaciones y así poder, a sus anchas, extorsionar a los incautos que caen en sus fauces. Las compañías eléctricas clonan la aplicación de los hampones de Chicago y contratan a los pistoleros más sanguinarios, aquellos que se prestan a proporcionar una respetable fachada a cambio de una morterada de dinero que resulta el chocolate del loro de cuanto acaban robando a una ciudadanía indefensa. El nuevo gobierno del Partido Popular, recién llegado al poder, se las tuvo que ver con el lobby eléctrico que por vicio y costumbre pretende trimestralmente elevar el precio de la tarifa. En enero, el ejecutivo de Mariano Rajoy pudo contener a esta jauría, pero llegados a día de hoy el ministro del ramo ya ha anunciado para el mes de abril un aumento del recibo de la luz de un 7%. En esta ocasión se ha rizado el rizo con la teatral actuación del Tribunal Supremo que obliga al gobierno a que se incremente el recibo de la luz. Los supremos no tienen vergüenza, creo que opinaras lo mismo una vez que tengas la paciencia de llegar al final de la narración. Lo menos importante, aunque también lo es, es el porcentaje de aumento.
Lo que realmente importa es la milonga que ha montado el sindicato del crimen y losconselleri en su papel de políticos que rigen los designios de la nación. Lo que ocurre en España no ocurre en ningún país del mundo. Eso al menos tendría que llamar la atención: la electricidad es la más cara de Europa, excepto Chipre y Malta que no son puntos de referencia, yademás somos el único país del mundo que mantiene una astronómica deuda con las compañías eléctricas por diferencias con la tarifa, es decir que año tras año se acumula una deuda por déficit tarifario que según la definición de la Comisión Nacional de la Energía: “Es la diferencia entre el coste real de la electricidad y el precio que los usuarios están pagando por ella”. Ver post El recibo de la luz miente. Averigua como te engañan.No hace falta ser un experto o un lumbreras para deducir que si la tarifa española es la más cara de Europa y a la vez del mundo y lo que pagan los consumidores no llega a cubrir el coste en un desfase de miles de millones. Algo falla. No obstante, las compañías eléctricas tienen esplendorosos beneficios. El pasado año las tres grandes: 6.351 millones de euros. Endesa 2.221 millones, Gas Natural Fenosa 1.325 millones e Iberdrola 2.805 millones de euros, algo no cuadra. Esta claro que el coste tiene algo que ver.
¿Qué tiene nuestra producción eléctrica para que resulte tan cara al consumidor? Nada que pueda ser relevante. La potencia instalada en porcentajes es el siguiente: el 22% se obtiene de las energías renovables, eólica y solar, el viento y el sol hacen lo suo, el 17% de la hidráulica, amortizada y con el agua a gratis total, un 8% la proporciona las instalaciones nucleares super amortizadas, y un 9% lo aporta el carbón. Un 56% no tiene que ver con el petróleo ni con su precio, y así y todo es el mismo para todos los países de nuestro entorno. Estamos ante las reflexiones del Mourinho “¿Por qué, por qué?” aquí podemos decir que hemos llegado a la respuesta: el robo descarado del sindicato del crimen y la caterva que nos gobierna. Se junta el hambre y las ganas de comer y una cadena de atropellos que perjudica a la ciudadanía y compromete a la solvencia de la deuda española. Fue el PP de Aznar que instauro el truculento método de contentar a todos. Por una parte se apuntaba la medalla de contener los precios de la tarifa eléctrica, a principios de la década pasada, y creaba un monstruo como método para el cálculo de la tarifa. Se trata de la lindeza que el mismo que produce es el mismo que vende y el mismo que fija el precio. El sistema que regula las subidas del recibo de la electricidad en España incluye como pieza fundamental una amañada subasta de trileros llamada subasta CESUR (Compra de Energía para el Suministro de Último Recurso) un pomposo nombre que tiene más que ver con Juan Palomo yo me lo guiso yo me lo como. En resumen no es sino una convención de empresas que juegan a subirse los precios durante las fechas y plazos prefijados para calcular el precio final. Es una pantomima consentida por el gobierno de turno. Ni tan siquiera es un truco, es un perverso mecanismo que se pone en las manos del sindicato del crimen con un historial plagado de expolio a las arcas públicas que a través de la narración acabaremos de desenterrar del olvido. Se trata de impunidad a toneladas y confraternización sectaria. Los mangantes del sindicato tratan de crear la confusión entre costes montados sobre una ficción de un imaginario precio de mercado, es decir, de la pantomima teatral de la subasta CESUR que disfraza los costes de los realmente incurridos. Los gobiernos de turno son incapaces de poner fin a un sistema de fijación de tarifas escandalosamente inclinado hacia los ingresos de las compañías eléctricas y fácilmente manipulable.
El mangoneo debe de dar para todos y nadie parece dispuesto a desmontar el sistema actual de cálculo de las tarifas y sustituirlo por otro que refleje mejor la evolución de los precios de las materias primas energéticas en los mercados internacionales. Un segundo error lo comete el gobierno del PSOE que ha permitido que la supuesta diferencia entre el coste y la tarifa se transforme en un problema de solvencia de la deuda española. Si nada se hace a finales de esta década los españolitos cargaran con una deuda de 60.000 millones de euros en parte ya titularizada, Es decir, el sindicato para consumar su expolio y que no tenga vuelta atrás ha puesto la deuda en el mercado financiero con el aval del Estado –de esto ya hablaré más adelante-. Los ministros de Industria, todos ellos, ha mostrado una incapacidad de respuesta ante la presión de las empresas, a través de sus lobbys, frenando su ímpetu en el encarecimiento del recibo eléctrico. Para tapar el engaño se fuerza la maquina informativa en señalar a los precios del petróleo como artífices de la inevitable subida de las tarifas eléctricas. ¿Tanto cuesta hacer una auditoria a las compañías eléctricas para poner patas arriba toda esta milonga? Se trata de un rollo detrás de otro, como la promesa del gobierno que la liberalización del mercado energético iba ha producir una feroz competencia y las compañías se iban a sacar los ojos en busca de un mejor precio. Las promesas de liberalización han resonado durante  lustros sin que se haya podido conseguir algo tan simple como la separación de la propiedad entre generación y comercialización.
Bien, ya tenemos esbozada una introducción y sería el momento de una escueta reflexión: el sindicato del crimen manifiesta que ese despelote tarifario asciende a día de hoy a 24.000 millones de euros acumulados en poco más que una década. No obstante ahora el desfase anual se estima en 5.000 millones de euros que a este ritmo nos arruina como país. Veamos pues quienes están enchufados a esa fachada decorativa en la que todos se convierten, por activa o por pasiva, en el sindicato del crimen donde el poder económico y el político viajan en la misma limusina. Aquí la camarilla:
ENDESA: El fabuloso José María Aznar, ex Presidente del Gobierno y ahora Asesor Externo. El “padre de la patria” Miquel Roca, ex Diputado de CiU y ahora Consejero Externo Independiente. La miltrajes Elena Salgado vicepresidente y ministra de Economía. David Medi un “fontanero” y ex jefe de campaña electoral de CiU y hombre de confianza de Artur Mas presidente de la Generalitat de Cataluña, ahora presidente del Consejo Asesor de Endesa en Cataluña. El Partido Popular, el Partido Obrero Español y los nacionalistas de Convergencia están representados en la “familia” Corleone. También Luis de Guindos, ex Secretario de Estado de Economía fue Consejero Externo Independiente. Pío Cabanillas, ex Ministro Portavoz, y Rodolfo Martín Villa fue presidente de la eléctrica después de desempeñar la cartera de Interior con UCD
ENEL: La empresa pública italiana que controla Endesa da refugio al siempre presente Pedro Solbes, ex Ministro de Economía como Consejero No Ejecutivo.
GAS NATURAL-FENOSA: No podía faltar el anteschaquetadepana  Felipe González, ex Presidente del Gobierno.
Compañía Logística Hidrocarburos CLH: Compañía española dedicada al almacenamiento transporte y distribución de combustible hidrocarburos y productos petrolíferos que es lo más cercano a la Cueva de Ali Baba. Miguel Boyer, ex Ministro de Economía y Hacienda fue su presidente.
RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA: José Folgado, ex Secretario de Estado de Energía con Rodrigo Rato en el gobierno del PP, disfruta del cargo de presidente. Como su antecesor Luis Atienza nombrado por el gobierno de Zapatero. Miguel Boyer también anduvo por estos parajes. El abortado intento de nombrar Consejero de la entidad a Ignacio López del Hierro, esposo de la secretaria General del PP Maria Dolores de Cospedal.
ABENGOA: Ricardo Martínez, ex Secretario de Estado de Presupuestos. Alberto Aza, ex Jefe de la Casa del Rey. José Borrell, ex Presidente del Parlamento Europeo entre otros cargos ahora Consejero Independiente.
ACCIONA: Pío Cabanillas, ex Ministro Portavoz, ahora Director General de Comunicación e Imagen Corporativa. Javier Solana, ex Alto Representante de la Política Exterior de la UE. Carmen Becerril, ex Secretaria de Estado de la Energía.
IBERDROLA: Manuel Marín, ex Presidente del Congreso de los Diputados.
PETRONOR: Josu Jon Imaz (ex presidente del PNV) ocupa un cargo de dirección en la empresa.
40 años de oscuridad en la luz
La situación política en nuestro país es cada día más preocupante. Los diferentes Gobiernos con el apoyo, silencio y complicidad de sectores influyentes del supra poder económico vienen a configurar un clan mafioso que impone sus condiciones sin paliativos y domesticadamente se cuidan de difundir potentes conglomerados mediáticos que bajo el disfraz de servir a la opinión pública esconden intereses inconfesables. Bajo estas circunstancias se esta desarrollando un modelo de Estado que, por un lado parece viciado por la corrupción y la falta de transparencia y, por otro, genera tensiones, margina a una parte de la sociedad, y sutilmente se va debilitando. Aunque nos demos cuenta y nos percatemos cada día, el clan nos aplica una dosis más de su letal veneno convencidos de su impunidad y de la fragilidad de los ejes principales del gran pacto que supuso la aprobación de la Constitución. Frente a esa dañina agresión, sutilmente aplicada, la ciudadanía contempla atónita una evolución imparable. Los impulsores del clan tienen a su favor la maquinaria mediática que narcotiza a la sociedad civil con un lavado de cerebro a gran escala. Es evidente que se calla y otorga no sea que se enfaden los que detentan el poder y coarten una publicidad que necesitan imperiosamente para subsistir.
Ahora en un nuevo estadio, donde los vientos traídos por la dichosa globalización descargan su lluvia radioactiva a través de los mercados al imponer el beneficio a toda costa, la máxima la rentabilidad y el pelotazo como premisas con que la clase política esta construyendo un Estado donde imperan, exclusivamente, las doctrinas económicas. Los síntomas de la enfermedad afloran: privatizaciones de empresas públicas que enriquecen a unos pocos, descapitalizan el Estado y transfieren el poder a una oligarquía sin entrañas. Mientras se reparten cuantiosos beneficios, producto de la aplicación de unas tarifas cautivas permitidas por el gobierno de turno. El exterminio de los puestos de trabajo continúa como si nada pasara. Nos tenemos que tragar que las grandes empresas puedan quedar exentas de su tributación a las arcas del Estado. Los paraísos fiscales ya no están el Caribe, Hacienda descarga su ira en los contribuyente menos pudientes para compensar lo dejado de cobrar a los que mas tienen. La degeneración del Estado esta servida. Veamos ahora el intríngulis del recibo de la luz que viene de atrás.
No hace falta ser ministro, senador o diputado para entender que si se pretende liberalizar un sector del mercado, es para conseguir el objetivo de introducir la competencia para así abaratar las tarifas que se repercuten a los ciudadanos. Pues no, la clase política, legislatura tras legislatura con el cerebro enchufado a la patronal del sector, ya no distingue la realidad, producto de loselectrochocs recibidos. Resulta que la liberación del mercado eléctrico, como ya ha ocurrido con el de los carburantes produce el efecto contrario. Pero el caso del sector eléctrico es el mas aberrante de todos, los trapicheos legislativos para tener contentos a los miembros de la “familias” que controlan los resortes económicos del país, singularizados en las eléctricas y la banca, ha sido propio de una republica bananera si se repasan las paginas del BOE. La quiebra técnica de las principales empresas eléctricas del país producida por el tremendo error empresarial de invertir miles de millones de pesetas en el proyecto de nuclearizar España, han sido reconducidas al equilibrio patrimonial por la va fácil de incrementar la tarifa eléctrica. Se ha llegado a inflar el globo de las tarifas, al repercutir una y otra vez costes por distintos e imaginarios conceptos con variopintos nombres, acompañados de leyes que los legitimaban como saneamiento, moratoria, parón nuclear, protocolo, hasta llegar a la ley 50/1998 que modifica la disposición transitoria sexta de una ley ya aprobada el año anterior, la Ley del Sector Eléctrico 54/ 1997 que lo único que hace es incrementar la tarifa eléctrica en un 4,5%,cuando ya es la electricidad más cara del mundo, superando la media de coste de los países mas desarrollados en un 40%.
Como el camarote de los hermanos Marx en el que donde cabe uno caben cuarenta, a la tarifa eléctrica española le han aporreado los más variopintos conceptos hasta hacer reventar las bisagras. Pero no contentos con lo que el camarote da de si, hicieron aparecer en escena los “costes de transición a la competencia” que la prensa tradicional, muy comprensiva con el asunto y para encriptar su contenido, se le adjudicó la abreviatura de CTCs. Estos CTCs provienen de un protocolo suscrito entre el Ministerio de Industria y Energía y las “principales empresas eléctricas” suscrito el 11 de diciembre de1996. A diferencia de los comprensivos medios de comunicación lo encriptanron CTC, y los protocolizadores, que son los que entienden de verdad, los califican coloquialmente como “costes hundidos”.
Veamos lo que dieron de si los “costes hundidos”, que se incrustaron dentro del “Marco Legal y Estable” establecido por el Real Decreto de 1987, conocido como el de la moratoria, utilizando la conocida “técnica de Romanones” en la que el Parlamento hace la ley a la medida y los “protocolizadores” el reglamento. Así, sin que tan siquiera exista debate parlamentario, las eléctricas recibieron, con cargo a las tarifas, y en expresión literal de la disposición transitoria sexta, que “serán repercutidos como costes permanentes del sistema a todos los consumidores de energía eléctrica”, un importe de hasta 1.988.561 millones de pesetas, en los términos que reglamentariamente se establezcan. Llama la atención, ya no solo la cuantía astronómica de casi 2 billones de pesetas (12.000 millones de euros), sino también la expresión, que es literal de “costes permanentes del sistema” como si se quisieran perpetuar en una próxima tacada, como efectivamente se ha producido con el déficit tarifario. No hay quien les pare los pies y la insatisfacción de los eléctricos es perpetua, dado el éxito que tienen sus peticiones, que no son nunca cuestionadas por la clase política respondiendo que si a todo, se practica una nueva vuelta de turca a la vista de que el camarote no revienta.
Mediante una enmienda senatorial de última hora, se dio una nueva redacción, en su artículo107, a la disposición transitoria sexta de la LSE, por el que se estableció la afección del 4,5% de la facturación eléctrica para compensar los CTCs. También fue modificada la cuantía, que se estableció en 1,3 billones de pesetas, con la condición de que se cobrara al contado, con la facultad de titularizarla. Los eléctricos, mandamases donde los haya, ya sabían bien lo que se hacían al presionar para un pago al contado, bajo el precepto de mas vale pájaro en mano que ciento volando. Sabían a la perfección que todo era una invención para sacar de las arcas públicas unos imaginados “costes permanentes del sistema”. Tan sacados de la manga que la Comisión Europea no tragó con el encantamiento de los “costes de transición a la competencia” y los calificó de ayudas de Estado. El problemon viene cuando los CTCs no figuran en los presupuestos generales del Estado y si en las tarifas, por lo que afecta a su constitucionalidad. Pero esto será para un próximo post, de momento quédate con la copla que el recibo de la luz contiene tantos conceptos que revientan las bisagras del camarote de los hermanos Marx.
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¡Lo han conseguido! La electricidad española es la más cara del mundo 

Como todo récord mundial, se necesita esfuerzo y dedicación, ya qua al liderato no se accede por casualidad. Se han tenido que dedicar ímprobos esfuerzos para que los precios da la electricidad en nuestro país sean los mas caros del mundo industrializado. La clase política, lejos del papel que le corresponde, y con independencia de la formación a la que pertenezca el Gobierno de la nación, ha arrimado al hombro junto a las “familias” dominantes en el sector eléctrico para conseguir la proeza de figurar en el informe de la consultora National Utility Service (NUS) qua señala a España como el país más caro por sus costes de energía eléctrica. No solo se ha conseguido este récord Guinness, sino que la liberación del mercado eléctrico se ve como una parodia nacional al más puro estilo del cine de Berlanga. Los precios se han resistido a bajar a pasar da la liberalización del sector y las sucesivas medidas adoptadas por el Gobierno trapicheando con las tarifas. En casi todos los países que recoge el informe NUS, el precio de la electricidad desminuyó, destacando los descensos tarifarios en Suecia con un 20,37%, Dinamarca con un 15,57% o Italia con un 12,05%. Por al contrario, la tarifa eléctrica española no ha variado a la baja, todo lo contrario desde 2008 se ha incrementado en más del 50%.
La codicia de las compañías eléctricas no tiene fin, no satisfechas en su lloriqueo perpetuo persisten que el próximo 30 de marzo se le de una vuelta de tuerca más a la tarifa y ponen toda la carne en el asador con el fin de esgrimir su fuerza intimidatoria. Estos angelitos se atreven a pronunciar: Es que esto no se arregla sin una subida del 30% o del 40% para no generar un agujero mayor, así también lindezas como esta: Al final, el negocio internacional es el que salva nuestra cuenta de resultados.Cuando no deja de ser una mentira detrás de otra, las inversiones internacionales, sobre todo en Sudamérica, han sido financiadas con el expolio de la tarifa nacional. Así y todo el lobby de las eléctricas asegura que se trata de un mal negocio y que los balances contables están construidos en el aire: El beneficio no corresponde a flujos de caja reales, son contables, y que el esplendoroso déficit tarifario supone cinco veces su beneficio. ¿Si los beneficios son virtuales y no llegan a entrar en caja por qué continúan? ¿No sería oportuno que encaminaran sus pasos por una renacionalización? De esto ni hablar, de lo que se trata es de chupar de la mamella de la vaca hasta el infinito y lloriquear sin descanso: La realidad es que los beneficios cubren el esfuerzo financiero de la inversión, pero no retribuyen de una manera rentable los costes del capital invertido. ¿Cómo puede ser competitivo este país con una oligarquía que no está dispuesta a ceder en lo más mínimo? ¿Toda la carga tiene que avocarse en las espaldas del españolito? Esto no puede acabar bien, lo ve hasta los que miran al otro lado.
Ha sido da tal magnitud el latrocinio cometido con los ciudadanos del país a través del arma legislativa de incrementar la tarifa eléctrica que, ahora, cuando se desarrollan los efectos de la economía globalizada pueden apreciarse los estragos cometidos en toda su amplitud. El coste de un KW/h en España respecto a la media de los países más industrializados es impresionante, más de un 40%. Un dato sin confirmar, un ciudadano londinense paga un tercio de lo que paga un español por el recibo de la luz a pesar de las diferencias salariales. Se ha llegado a inflar el globo de las tarifas, al repercutir una y otra vez costes por distintos e imaginarios conceptos con variopintos nombres, acompañados de leyes que los legitimaban como saneamiento, moratoria, parón nuclear, y un sin fin de dimes y diretes que tratan de ocultar la quiebra técnica de las compañías eléctricas al invertir en centrales nucleares. Si se quiere llegar al fondo de la cuestión es necesario explicar lo ocurrido con un cierto detalle, de lo contrario, en genérico es tan superficial que el potente sistema mediático arrasa con todo y la mentira se consolida. Para ello volvamos algo atrás.
En 1983 el gobierno socialista decidió poner fin a la aventura de construir centrales nucleares en nuestro país. Hasta entonces ya estaban en funcionamiento la de Zorita, que se había conectado a la red en 1968, la de Santa María de Gadoña, en 1971, la central de Almaraz I, y Alrnaraz II, en 1981 y 1983 y también la de Ascó I, en el mismo año. En construcción estaban la central de Cofrentes, que se conecto a la red en 1984, Ascó II, que se conectó en 1985, y ya por último las centrales de Vandellós II y Trillo, que entraron en funcionamiento en 1987 y 1988. La decisión política de suspender el programa de instalación de centrales nucleares, a la que se llamó “paron nuclear”, no levanto ninguna crítica por las empresas concesionarias de las instalaciones, las tradicionales compañías eléctricas. Cualquier otro sector, después de haber invertido miles de millones de pesetas y de estar endeudados hasta las pestañas en divisas, hubiera puesto el grito en cielo por la decisión de unos chicos con chaqueta de pana que habían desembarcado en el Gobierno. Pues no, a las poderosas familias que copaban los consejos de administración de las eléctricas les pareció de maravilla que el gobierno tomara la decisión del paron nuclear. La razón para que este previsible enfado de los mandamases de la electricidad se transformó en silencio espeso, resultó que la decisión les venia como anillo al dedo.
El maná que iba a representar la energía nuclear para las cuentas de explotación y los balances de las compañías que participaban en el proyecto de nuclearizar España en pos de la modernidad y la energía barata, había sido tan sólo un eslogan de las compañías americanas que vendían las instalaciones. Pero cuando las instalaciones estuvieron en marcha, se pudieron percatar de los altos costes por la derivación de su financiación en divisas, la seguridad, y el almacenamiento de los residuos. Fue entonces cuando se dieron de bruces con la realidad, no eran la panacea de una inversión acertada. Fueron los consejos de administración de las compañías eléctricas las que tomaron la decisión de producir energía por la vía de la explotación nuclear. Nadie les impulsó, ni forzó a tomar esta decisión, ni tan siquiera fue debatida en ninguna instancia, fue simple y llanamente una decisión empresarial. A mediados de los 70, la fiebre nuclear despertó en los consejos de administración de las eléctricas, coincidiendo con la transición política, por lo que se obviaron las consultas populares que podían entorpecer un negocio de altos vuelos. En definitiva, quienes se equivocaron de lleno fueron los que tomaron la decisión de invertir en un negocio equivocado.
La transición política española, que tanto se alardea, consistió en que el régimen anterior se murió sólo y, en su agonía, se constituyeron unos partidos políticos que, sin una peseta para estructurarse como tales, tuvieron que recurrir a los mecenas tradicionales, las “familias” que controlaban la banca y las eléctricas. Esto fue la transición política española, “tu a lo tuyo y yo a lo mío”. Por derivación, tu de dedicas a montar el circo político e institucional y, a nosotros nos dejas los sillones de los consejos de administración. Al igual que la democracia en el Reino Unido mantuvo los aristócratas con titulo nobiliario en la Cámara de los Lores, en España, la transición mantuvo a las “familias” en los consejos de administración de la banca y las eléctricas. En su momento ninguno de los consejos de administración asumió nunca el error de gestión que supuso la decisión de invertir miles de millones de pesetas en un programa de instalaciones nucleares que acabaron por destrozar las cuentas de resultados de estas compañías. Ni la menor autocrítica, ni desesperación alguna, ya que su puesto en el consejo de administración no estaba vinculado a una aportación dineraria traducida en acciones propias, sino a la malsana costumbre, bendecida políticamente, de la legitimación hereditaria de la “familia” cuya participación en el capital de la compañía era minima.
Lo más grave del desaguisado nuclear, no es el no haber escuchado ninguna autocrítica por los componentes de los consejos de administración. Lo mas grave es que nadie les ha exigido ninguna responsabilidad por la impericia en la gestión empresarial que ha acabado costando miles de millones de euros. La clase política, sea de la formación que sea, con la careta socialista o con el populismo de la derecha, ha venido configurando leyes y mas leyes para que se acomoden a cubrir por la vía parlamentaria el tremendo agujero provocado por una decisión empresarial que les llevó a la quiebra técnica. El descalabro financiero se convierte en una razón de Estado. Estas “razones” lo permiten y legitiman todo. Para empezar se construye la casa por el tejado, por lo que a la contabilidad se le da la vuelta como a un calcetín. Primero se asignaba el beneficio que debían recibir los accionistas, ni mucho ni poco, lo suficiente para que no protestaran. A partir de este estadio, se iban asignando partidas que no contemplaban los tremebundos gastos financieros, la devaluación de la moneda al tener que pagar en divisas, las amortizaciones necesarias y todo lo que concernía a los ingredientes del balance contable, que en nada reflejaba la realidad patrimonial de las eléctricas.
Cuando se llego al extremo de que la ingeniería financiera ya no daba más de si, pues el balance contable ya no se lo creía ni tan siquiera el conserje del ministerio, transcendió la alarma a los inversores extranjeros. Estos inversores extranjeros, la banca principalmente, empezaron a preocuparse por la inversión realizada al acreditarse la falta de posibilidades en la reintegración de los préstamos. Entonces el Gobierno tuvo que tomar cartas en el asunto, no fuera que el país se quedara sin suministro de energía eléctrica por la quiebra en cadena de los suministradores. Llegaron entonces las soluciones mágicas. La clase política estaba mas preocupada en quien les iba a financiar la próxima campaña electoral que en exigir responsabilidades a los miembros de los consejos de administración de las eléctricas. Así, para que ni tan siquiera se tuviera que debatir parlamentariamente, dado que el consenso se suponía, llegó a las páginas del BOE el Real Decreto 441/1986, de 28 de febrero, donde la solución mágica viene por la vía fácil de incrementar la tarifa eléctrica. Su título no lleva a engaño, modificación de las tarifas para la venta de energía eléctrica, y sin perderse en prolegómenos, en su artículo 2º establece que un 3% de la recaudación había de ingresarse en una cuenta intervenida —controlada por el Ministerio de Industria- en Unión Eléctrica S.A. (UNESA), una sociedad anónima inscrita en el registro mercantil, que, como peculiaridad, tiene que es la patronal del sector.
Pero todavía es más peculiar, por inconcebible, el artículo 30 de este inefable Real Decreto donde se especifica la naturaleza del reparto de la cuantiosa cifra que representa una recaudación del 3% sobre la tarifa eléctrica. Está dirigido a aquellas empresas integrantes de la patronal del sector que cumplan las siguientes condiciones: saneamiento con cargo a reservas de los ajustes, salvedades y excepciones destacados en las auditorias correspondientes al ejercicio de 1984, consecuencia de sobre valoraciones de gastos financieros y de personal, menores amortizaciones, diferencias de valoración de préstamos en moneda extranjera y otros conceptos ajustables. En definitiva, la clase política no encuentra otra manera mejor que la de premiar con una subvención, por la vía del incremento de tarifas, a todas aquellas empresas que ostenten una contabilidad incorrecta. Para que todo sea al revés, empezando por la asignación contable del beneficio al accionista, la solución también va por esta línea. En lugar de castigar, en la medida que le corresponde a cada consejo de administración de las eléctricas, el gobierno las premia por haber llevado a estas sociedades a la quiebra técnica. Al borrón y cuenta nueva se le llamó “saneamiento”, pero como coincidió con el paron nuclear, se extendió a una solución complementaria con un nuevo nombre la “moratoria”.
Para legalizar la milonga, como no había cobertura legal se creó un “marco legal y estable” por medio del Real Decreto, el 1538/1987, de 11 de diciembre, que se desarrolló en las Ordenes del Ministerio de Industria y Energía de 3 de diciembre de 1993 y 15 de diciembre de 1995. Entre pitos y flautas, a los consumidores de energía de este país, la falta de acierto de los mandamases de las eléctricas les viene costando un significado incremento en la tarifa que entre el porcentaje destinado a “stock básico de uranio”, y el que comprende la eliminación de la “basura” nuclear, que para hacerlo mas bonito y despistar al personal se le llama “2º ciclo nuclear”, el porcentaje se eleva entre el 6% y el 7%. Toda una verdadera fortuna que cada año hace sonar el ring ring de las cajas registradoras de las principales eléctricas. La forma más efectiva de que errores propios los paguen otros. Puestos ya en el todo vale, la clase política no tuvo inconveniente en resolver el problema de las eléctricas por la vía tarifaria en lugar de aplicarlo a los Presupuestos Generales del Estado –de este delicado asunto hablaré en el próximo post-. Al mundo de la luz se le otorgó patente de oscuridad, y así la transparencia de las cuentas acabó en un conglomerado normativo, en el que resulta imposible enterarse de lo que se determina, al apoyarse en un lenguaje encriptado que ni los expertos entienden. Lo que se pretendía ha tomado cuerpo, la Intervención General de la Administración del Estado nunca ha podido fiscalizar el debido uso de estos fondos, por lo que tampoco ha podido intervenir el Tribunal de Cuentas, quedando todos contentos. Los políticos podrán tener garantizada la financiación de sus partidos y demás prebendas, y los eléctricos al estar enchufados al maná de la tarifa.
Para finalizar este post tan sólo poner en evidencia que estos oligarcas cuando les ha convenido, se le ha dicho al ciudadano de a pie que el suministro de energía eléctrica es un servicio público. Bajo este postulado se han construido pantanos, desalojando de sus casas a sus ocupantes, pagándoles cuatro duros por sus tierras, y resignados todos por el bien común, nos hemos dejado nuclearizar el país en pos de la energía barata. Las consecuencias del llamado servicio público son irreversibles, el sistema ya se las ha cobrado, humildes campesinos han aportado su contribución a la producción eléctrica con sus menguados patrimonios. Al resto de los de a pie se nos ha impuesto el riesgo de un percance nuclear que ahí esta. –Reservo una sorpresa a los seguidores del blog en el post número 4 de esta serie- Cuando así están las cosas llega la modernidad, la privatización, la liberalización del mercado y la plasmación normativa del acuerdo entre el Gobierno y el sector eléctrico en formato de protocolo, donde se dispone que el suministro de energía eléctrica deja de ser un servicio público “por su progresiva pérdida de transcendencia en la practica” así, literal, que: todo lo exprimido ya esta exprimido. La definición de servicio público detestado por las propias eléctricas, era soportado por su efectividad en tiempos remotos del Decreto de 12 de abril de 1924,  reiterado en e1 Reglamento de Verificaciones Eléctricas de 1954 y, sobretodo, con la propia Ley 10/ 1966, de Expropiación forzosa y Sanciones  en Materia de Instalaciones Eléctricas, y, ya tímidamente definido, en la Ley 49/1984 del 26 de diciembre sobre Explotación Unificada del Sistema Eléctrico Nacional. Los nuevos tiempos traen nuevos conceptos. Ahora se le bautiza como “servicio de interés económico general” que, traducido al  idioma del ciudadano de a pie, quiere decir todo lo contrario, “que estamos al servicio del interés económico privado”. Prueba de ello es quo nos achicharran con impuestos tarifarios y, si nos descuidamos, nos facturaran a portes debidos el envío de los residuos radioactivos para que los almacenemos debajo de la cama.

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