domingo, 4 de marzo de 2012

Poderes ocultos tras la destrucción del Estado del Bienestar #GlobalrEvolution #15M #spanishrevolution #democraciarealya #1Persona1Voto #nolesvotes


En contra de los mensajes transmitidos constantemente por los medios de comunicación de masas, según los cuales la crisis económica fue un hecho fortuito, la verdad es muy distinta. En este artículo mostramos datos que apuntan en otra dirección: en realidad, habría sido planificada por poderosos conglomerados financieros para crear un nuevo sistema en el que éstos dominarán a las masas empobrecidas, y donde la democracia ya no tendrá cabida. Estamos viviendo, por tanto, un golpe de estado mundial en el que los políticos actúan como cómplices necesarios…
Como ciudadanos de Occidente, disfrutamos del llamado Estado del Bienestar: un modelo de crecimiento económico basado en el capital, el cual contribuye a aumentar el nivel de vida de la población. Sin embargo, a día de hoy muchos de los logros sociales y materiales de los que gozábamos están empezando a esfumarse como el hielo en primavera. Los ingresos reales de los trabajadores han disminuido, los superávits de nuestros estados –motores fundamentales de las políticas sociales– han revertido en déficits, los impuestos han experimentado considerables incrementos y el paro amenaza con ser endémico, pues ya se considera un privilegio disponer de un puesto de trabajo. Lo cierto es que en apenas tres años, los logros obtenidos por generaciones están desapareciendo a la velocidad del rayo.

Al mismo tiempo, los beneficios de la gran banca internacional no dejan de aumentar, batiendo récords mes tras mes en plena crisis. No es extraño, por tanto, que la sospecha se haya instalado en la mente de muchos, quienes pensamos que está teniendo lugar un ataque contra el Estado de Derecho y la clase media occidental. Pero, ¿quién lo está ejecutando y de qué modo? A lo largo del presente artículo analizaremos pormenorizadamente cómo se ha preparado este colosal golpe, identificando también a sus principales responsables.

COMIENZA LA MASCARADA
La primera estafa de la crisis consistió en regalar tal cantidad de dinero a los bancos sin ponerles unas condiciones ni exigirles responsabilidades. Pero lo más grave es que los gobernantes no acordaron poner en marcha las normas adecuadas para que algo así no pudiera volver a pasar. Algunos presidentes, como el estadounidense Barack Obama, llegaron a referirse a la necesaria reforma del capitalismo, pero a día de hoy nada ha cambiado.

Antes de la crisis, los estados tenían superávits presupuestarios. Por ejemplo, España pasó de un superávit del 2,2% del Producto Interior Bruto (PIB) a un déficit del 3,82% a inicios de 2009. Debido a los rescates bancarios y a los planes de estímulos económicos, los estados tuvieron que aumentar el gasto público para hacer frente a los efectos de la crisis. Por tanto, comenzaron a incurrir en déficit, viéndose obligados a emitir deuda. Como los bancos públicos desaparecieron hace años en aplicación de las políticas neoliberales de privatización, los estados, para financiarse, no tuvieron más remedio que recurrir a los llamados mercados, nebuloso término que enmascara a grandes bancos y grupos de inversión, que son los que los constituyen en realidad.

Que los estados necesitasen financiarse en los mercados de deuda suponía… ¡tener que pedir dinero prestado a las entidades que acababan de rescatar y, además, ponerse en sus manos! Parece una locura, pero así ocurrió. Dicho sin ambigüedades: tras el golpe de estado económico que supuso recapitalizar la banca con dinero público, ahora se cerraba el circulo, pues los mercados, en complicidad con las agencias de calificación, empezaron a especular con la llamada prima de riesgo de los países.

El problema radica en que la Unión Europea (UE) está constituida en base a unas normas neoliberales. Durante esta crisis, si el Banco Central Europeo (BCE) hubiera salido en auxilio de los estados y no de los bancos, los primeros podrían haber tomado dinero prestado del BCE a un interés bajo y no tendrían que haberse financiado en los mercados, abriendo la puerta a la especulación. Pero la sorprendente normativa del BCE prohíbe financiar a los estados y sí a los bancos privados, de manera que los estados pagan millones de euros en intereses a los primeros, creando así otro medio de evasión de capital público hacia entidades bancarias privadas… (Continúa en AÑO/CERO 260). 

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