lunes, 26 de marzo de 2012

Primer hielo en las alas de Rajoy #GlobalrEvolution #noalosrecortesdeRajoy #15M #spanishrevolution #nolesvotes

La izquierda española resiste en Sierra Morena. Con casi todo en contra -los sondeos, el óxido de treinta años de hegemonismo, episodios de corrupción que invitan a la depresión y notables divisiones internas-, el Partido Socialista Obrero Español logrará retener la presidencia de la Junta de Andalucía con el decisivo apoyo de Izquierda Unida, que consigue despegar en el Sur con un resultado que tendrá consecuencias en el escenario político español. Lo veremos el próximo jueves en la jornada de huelga generalconvocada por los sindicatos Comisiones Obreras y UGT.

Primeras señales de hielo en las alas de Mariano Rajoy, cuando están a punto de cumplirse sus primeros cien días en la presidencia del Gobierno. La ola azul se frenó ayer en el sur y en el norte. En la tierra de Don Pelayo y en el gran escenario histórico de la Reconquista. La izquierda resiste en Andalucía con el decisivo refuerzo de la pugnaz coalición poscomunista. Y la derecha no se aclara en la pequeña Asturias. La pulsión de cambio se ha manifestado en Andalucía con el freno de mano puesto. El Partido Popular ha ganado por primera vez las elecciones autonómicas en número de votos y escaños, pero se ha quedado corto. Notablemente corto. Silenciosos resortes internos de la sociedad andaluza le han frenado. El PP ha ganado, sí, pero con 200.000 votos menos que en las elecciones autonómicas del 2008 y cinco puntos menos (400.000 votos abajo) que en las elecciones generales del pasado mes de noviembre. Cuatro cientos mil votos menos que el 20-N: claro indicio de hielo en las alas del Gobierno central. Una silenciosa resistencia al cambio en clave de derecha ha evitado la mayoría absoluta del Partido Popular.

¿Causas? Tres, al menos. Primera: treinta años después del café para todos autonómico se ha vuelto a poner de manifiesto el hecho diferencial andaluz. Sin discursos soberanistas, Andalucía es una región en sí misma, con una cultura política propia, fuertemente articulada por la izquierda en las ciudades medianas del interior -las denominadas agrociudades- y en los pueblos pequeños de las serranías y de las vegas, donde sigue viva la memoria del ultrajante del señorito. A la espera de los resultados desagregados, podría afirmarse que los pueblos del interior de Andalucía han salvado a la izquierda española de una humillación sin precedentes. Con todos sus óxidos y desgastes, la memoria popular de la izquierda sigue viva. Segunda causa: todo indica que muchos electores con trabajo asalariado se han leído la reforma laboral y han optado por la línea defensiva. El próximo jueves habrá la oportunidad de comprobarlo. Tercera causa: Javier Arenas Bocanegra no ha logrado despegar como candidato atractivo para los electores más moderados de la izquierda. El sonriente Arenas no ha conseguido poner en pie un espacio político transversal. Ha hecho todo lo posible para que Rajoy retrasase las medidas de ajuste hasta después del 26 de marzo, pero no estaba en condiciones de echarle un pulso al Directorio Europeo. Rajoy ha retrasado la aprobación de los presupuestos del 2012 -con recortes todavía desconocidos-, pero tuvo que varar la reforma laboral. El Directorio se lo exigía. Posiblemente Arenas no ha hecho una buena campaña y cometió una apreciable equivocación al no presentarse en el debate con sus contrincantes en Canal Sur.

El PSOE se salva de una humillación histórica, pero deberá pagar un buen precio a Izquierda Unida, verdadera ganadora moral de los comicios de ayer en Andalucía. IU dobla su número de escaños (de seis a doce) y levanta cabeza por primera vez desde el declive del califa cordobés Julio Anguita. Izquierda Unida no repetirá en Andalucía la pinza de Extremadura con el PP. ¿Gobierno de coalición o simple apoyo parlamentario a los socialistas? La negociación no será fácil.

En Asturias, el PP no logra capitalizar el desgaste de la singular aventura política de Francisco Álvarez Cascos, que adelantó los comicios regionales al ver bloqueada la aprobación de sus primeros presupuestos regionales. Foro Asturias no se derrumba (sólo pierde tres escaños) y el PP se queda clavado en los diez diputados. Esa división del voto de centroderecha facilita la victoria del PSOE, que no suma mayoría absoluta con Izquierda Unida. Situación endiablada. El bloque de centroderecha puede gobernar si Foro y PP se ponen de acuerdo. En la medida que el Foro sigue por delante, Álvarez-Cascos reclamará la presidencia. Si no hay pacto, gobierno de izquierdas en minoría. Otro mal trago para Rajoy, que creía haberse desembarazado políticamente del ingeniero asturiano que forjó con José María Aznar el Partido Popular de 1996. Cascos mantiene viva su conexión con Esperanza Aguirre y con los círculos aznaristas.

La izquierda se atrinchera en Sierra Morena y las vetas internas de la derecha emiten gas grísú en Asturias. Pepe Griñán logra huir del fantasma de Boabdil. Alfredo Pérez Rubalcaba respira, y Carme Chacón, con otro azar, podía haber vivido ayer el día más feliz de su vida. España es intrínsecamente complicada.

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