lunes, 16 de abril de 2012

¿Cómo y con quién salir de la crisis? #GlobalrEvolution #noalosrecortesdeRajoy #15M #spanishrevolution #nolesvotes


Cualquiera que haya estudiado con cierto rigor al capitalismo sabe que las crisis son intrínsecas a su funcionamiento.
Cualquiera que haya estudiado con cierto rigor al capitalismo sabe que las crisis son intrínsecas a su funcionamiento. Y a poco que se haya profundizado en su evolución durante los últimos treinta años se podrá comprobar que ha sido justo entonces —cuando el capital está operando más libremente que nunca— cuando ha habido más crisis o situaciones de perturbaciones graves. Eso tiene que ver con bastantes factores muy diversos que no puedo analizar aquí pero, sobre todo, con un hecho fundamental: la incompatibilidad que se da entre la búsqueda constante del beneficio privado (que además lleva a que los propietarios del capital traten de concentrar cada vez más su poder) y la satisfacción de las necesidades sociales. Una incompatibilidad que no solo produce desigualdad e insatisfacción crecientes, sino la inestabilidad de las propias relaciones capitalistas.La renta, por ejemplo, o va al capital o al salario. Si va al capital terminará produciéndose una crisis de demanda; si va al salario, una crisis de oferta, por falta de beneficios. Algunos economistas defensores del capitalismo, como Keynes, reconocen la amenaza constante de estas crisis y proponen guardar un cierto equilibrio entre ambas pero., como he demostrado en mi artículo, “John Maynard Keynes: el legado imposible”, esa es una estrategia que hoy día es imposible de mantener por razones muy diversas: financiarización exacerbada, globalización, insostenibilidad de las estrategias de crecimiento intensivo, etc.
La crisis actual es una más del capitalismo, aunque con rasgos mucho más acusados, con extensiones al conjunto de las relaciones sociales y coincidente con otras de diferente naturaleza (alimentaria, ambiental, de valores, civilizatoria…), todo lo cual hace que sea auténticamente sistémica. Por eso vengo defendiendo que es imposible salir de ella manteniéndose ‘dentro’ del sistema.
Para superarla, y evitar otras parecidas, es imprescindible cambiar de paradigma: las relaciones sociales (de propiedad, de poder…); el modo de llevar a cabo la actividad económica; y nuestra relación con la naturaleza. Los intentos de hacer más de lo mismo, por parte de los gobiernos plegados a los intereses del capital, ya vemos que sólo están llevando a profundizar en la crisis. Y es evidente también que la salida del sistema se puede hacer con diferentes pretensiones y de distintas maneras y que para salir de él no basta con proponérselo.
En mi opinión, tanto si se insiste en seguir desregulando, como si se sale del sistema pero para fortalecer de otro modo las relaciones de propiedad dominantes y el actual modo de producción y consumo intensivos, no habrá más que un gigantesco desorden por delante (porque eso en realidad no sería una auténtica ‘salida’).
Por el contrario, tengo la convicción de que si se quiere salir de esta crisis, y de otras mayores que vendrán en el futuro, es imprescindible superar el capitalismo. Pero creo que afirmar esto es casi irrelevante (o puro nominalismo) si no se sabe la forma de hacerlo en una sociedad tan compleja como la actual. Lo que yo creo que habría que hacer para ello es articular una gigantesca mayoría social que asuma la necesidad de un modo distinto de producir, de consumir, de pensar y de vivir. Para lo cual hay que empezar por mostrar que hay alternativas diferentes de plantear y resolver los problemas sociales y de hacer que funcione la economía y la sociedad sin necesidad de mantener los privilegios del capital. Y, por supuesto, por desenmascarar lo que hacen sus dueños, para que se tome conciencia del daño que produce el capitalismo.

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