jueves, 19 de abril de 2012

Erase una vez un rey... ¿que pedía perdón? #GlobalrEvolution #noalosrecortesdeRajoy #15M #spanishrevolution #nolesvotes


“Lo siento. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”
Con esta sencilla y escueta frase, Don Juan Carlos se presentaba ante los medios de comunicación nada más recibir el alta hospitalaria, y tras haberse roto la cadera durante una cacería de elefantes en Botsuana.
Y los mal pensados se preguntaron “¿qué es lo que no va a volver a ocurrir? ¿lo de romperse la cadera o lo de irse de cacería?”.
El perdón de un Rey. Algo inédito. Nos pilló a todos por sorpresa, porque hemos de reconocer que no es lo habitual. Imaginémonos por un momento a un Rodríguez Zapatero pidiendo perdón a los españoles por habernos ocultado la crisis. O a un Mariano Rajoy pidiendo perdón por la implantación del copago en las recetas después de haberlo negado desde la campaña electoral y hasta hace tan solo unos días.
También nos hubiéramos quedado asombrados. Porque entre los políticosno es costumbre ni pedir perdón, ni reconocer los errores. Pero dada la casta política que tenemos en este país, escucharíamos sus perdones, nos echaríamos unas risas, y nos preguntaríamos que cuál sería la siguiente broma.
Pero en el caso de Don Juan Carlos la cosa cambia. Es un Rey. No depende de los votos de los ciudadanos cada cierto tiempo para seguir al frente de la institución. Y aún así, sale de la habitación del hospital, y sin que nadie le pregunte (aunque la polémica estaba en el aire), él solito pide perdón. Como dice la canción….y los españoles vamos y le devolvemos la vida.
El perdón real nos ha recordado un poco al sobrinito que, jugando al balón en el salón, rompe el jarrón chino de la abuela. Pone cara de pena, y se disculpa asegurando que nunca más lo va a hacer.
Con esa cara de inocente. Con esa picardía. Porque todos somos conscientes de que, tan pronto como pueda, ese sobrinito va a volver a jugar al balón en el salón. Y de nuevo romperá una figurita de porcelana. Pero ¿quién puede negarle el perdón?
La próxima vez a lo mejor no es una cacería en Botsuana. Será en un yate en el Golfo Pérsico. O vaya usted a saber si en Argentina, en una churrascada en la Pampa. Y mientras los españoles no lo sepamos nos parecerá bien. Porque al fin y al cabo, las relaciones internacionales, con gobernantes y empresarios, con jeques y ministros, es una parte fundamental de la agenda pública y privada de El Rey.
Lo que ha demostrado hoy Don Juan Carlos es que no tiene un pelo de tonto. Y con su arrepentimiento se ha ganado, una vez más, el respeto de los españoles, incluso de los no monárquicos. Y ha obtenido el perdón, porque aunque siga haciendo lo que no sabemos que hace, mientras no nos enteremos….
A ver si en una de esos viajes que forman parte de su agenda privada, quizás en esa Pampa de la ex amiga Argentina, hace un “apañito” y se soluciona de la mejor forma posible lo de Repsol. Porque para arreglar lo del paro en España…..creo que hasta al Rey se le va de las manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Haz tus comentarios aquí