viernes, 6 de abril de 2012

Látigo a la mojigatería en Semana Santa. #GlobalrEvolution #15M #spanishrevolution #democraciarealya #1Persona1Voto #nolesvotes


La fe reviste una doble dimensión, personal y social
JOSÉ MANUEL OTAOLAURRUCHI, L.C. |  EL UNIVERSAL

Hay comportamientos que resultan agradables a los ojos de Dios y otros que no lo son. Esto no es prerrogativa divina, pues nosotros también reaccionamos ante el testimonio de los demás. Podemos quedar edificados o enfadados y molestos, como le ocurrió a Jesús cuando al llegar al templo de Jerusalén para las fiestas de pascua, se encontró con una auténtica mafia de vendedores de ovejas, bueyes y palomas para los sacrificios rituales. No podían faltar los cambistas, que equivaldrían a las actuales casas de bolsa. Es obvio que se había perdido el auténtico sentido religioso y se desvirtuaron cayendo en vanos formulismos vacíos de significado. No había conversión de corazón, sino prácticas supersticiosas.
Hoy en día resulta chocante asistir a una misa y encontrarse con gente criticona o que intriga dándose golpes de pecho en la iglesia. Llevan el santo en los labios, pero nunca en sus obras. La incoherencia y la falta de autenticidad cristiana repugnan tanto, que muchos se han alejado de la Iglesia con este pretexto, aunque no tienen razón, pues no se renueva el cuerpo abandonándolo, sino santificándolo. No se gana una batalla huyendo, sino conquistando.
Muy diverso es el clima de fe y oración que reina en los centros marianos como la Villa de Guadalupe, la Divina Pastora, Aparecida, Lourdes o Fátima. El fervor es tan auténtico y profundo que hasta nos envuelve y contagia. Pienso también en el clima de silencio, de paz y de tranquilidad que se percibe en los conventos de monjitas de clausura. Tan pronto como se cruza el umbral de la puerta, nos damos cuenta de que allí hay algo distinto. ¡Y qué decir de las capillas donde está el Santísimo Sacramento expuesto!
En uno de estos ambientes es como Jesús quedó edificado por el espíritu de compunción del publicano, la fe de la mujer sirio-fenicia o la generosidad de aquella viuda que dio de limosna todo lo que tenía para comer. La judía Edith Stein comenzó su camino de conversión cuando vio a una señora entrar en una iglesia católica llevando a su hijo recién nacido en sus brazos y ponerse de rodillas para orar ante el Santísimo.
La fe reviste una doble dimensión, personal y social. Personal porque sólo Dios puede juzgar en el interior de la conciencia, pero al mismo tiempo es social y eso nos exige autenticidad y coherencia. No juzgamos a las personas, pero sí los actos.
Martes 13 de marzo de 2012  12:00 AM

Comentarios Interesantes:
1. En Lucas 23:39-43 encontramos un relato que nos muestra cuan simple es la salvación sin necesidad de hacer ceremonias ni ritos llenos de sincretismo religiosos de alto contenido pagano. Dos malhechores son crucificados junto a Jesús, y uno de los malhechores estando colgado en una cruz injuriaba al Señor diciéndole que se salvara a si mismo si ciertamente era el Cristo; el otro malhechor reprendió a su compañero de fechorías diciéndole que ellos estaban siendo colgados por todas sus maldades, pero que Jesús no había hecho ningún mal. Y luego este malhechor arrepentido le pidió a Jesús que se acordara de él cuando comenzara a reinar. Vemos como este pecador admite sus pecados y los confiesa al Señor en público; luego reconoce la divinidad de Jesús y le pide a él, solamente al Señor, que se acuerde de él en su reino. Jesús no le pidió nada a cambio a este pecador, tampoco le dijo que tenia que hacer algun rito o ceremonia religiosa o que pasara tiempo en el "purgatorio". Simple, verdad?
2. Si quizás por eso Jesucristo, sacó a latigazos a los mercaderes del templo, aunque no me imagino al Señor, envuelto en ira, sacándolos...Y todo sucede porque no tenemos una verdadera fé en este caso católica, nos limitamos a la religiosidad natural, que nos impartieron nuestros padres, porque nos bautizaron, o hicimos la primera comunión...Es responsabilidad de todos el permitir que esto suceda, y dejamos nuestra iglesia solo como un "local" a donde vamos a cumplir con un acto social al que hemos dejado los bautismos, primera comunión o funerales...Cada uno tenemos nuestra cuota de responsabilidad...Por eso pido al Señor, una verdadera conversión en esta cuaresma...
3. Creo que el látigo es a la falta de autenticidad, a la falta de coherencia entre palabras actos. Pero es que cuesta esa unión y esa coherencia, no es fácil. Recientemente aprendí algo que ha sido muy valioso para mí; un predicador amigo ora mucho y siempre expresa: hay que orar por ella, hay que orar por él, hay que orar Yo he tomado la frase, la he hecho parte de mi práctica, cuando pienso en juzgar, expreso: Hay que orar. Ayer dije, que maravilla; para que el Juicio si ya tenemos el Veredicto: HAY QUE ORAR.

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