miércoles, 11 de abril de 2012

Mas sobre la nueva era de engaños, racismo y esclavitud #GlobalrEvolution #noalosrecortesdeRajoy #15M #spanishrevolution #nolesvotes #democraciarealya

Por: Héctor Medina Varalta

En la actualidad, es muy frecuente ver en los medios de comunicación, programas televisivos o
artículos sobre la Nueva Era, incluso, puede ser invitado a una de sus
reuniones: metafísica, teosofía, Meditación Trascendental, Método Silva
de Control Mental, El Libro de Urantia, ASCANSI, Organización Rosacruz,
entre otros grupos, pero pocos conocen sus orígenes. Su doctrina es tan
engañosa que, hasta usted, sin saberlo, puede ser miembro de ella.
La Nueva Era no es tan nueva como algunas personas consideran, pues tiene
raíces muy particulares y concretas —algunas de ellas demasiado
antiguas--. Definir este movimiento sería muy complicado. Basta decir
que no es una religión, pero enseña conceptos religiosos; no es
filosofía, pero proyecta un panorama del hombre y su entorno; no es una
ciencia, y sin embargo se basa en ella.

El oropel
Generalmente, quien asiste por primera vez a una conferencia de la Nueva Era, sale
deslumbrado por todo lo que escuchó: la reencarnación, los maestros
ascendidos, la sanidad, el amor, el karma, tú eres «dios», etcétera.
Es muy común que al recién llegado lo aborden con palabras como «cuando el
discípulo está listo, el maestro aparece». Aunque las raíces de la
Nueva Era son tan antiguas como la humanidad, el movimiento ganó adeptos
en 1948 con el libro de Alice A. Bailey titulado El regreso de Cristo.
Desde entonces sus ideas fueron difundiéndose hasta hacerse patrimonio
común de un gran número de asociaciones y movimientos: Hermandad Blanca
Universal, Escuela Unidad del Cristianismo, Nuevo Pensamiento, Graal,
Ciencia Cristiana, Gran Fraternidad Universal, Rosacrucismo, Ciencia de
la Mente o Ciencia Religiosa, etcétera.

La «Mente Universal»
Hace años fui invitado a una conferencia de la Nueva Era, en la que la «Mente Universal» supuestamente hablaría a través de uno de los preceptores.
El salón estaba lleno. Los comentarios sobre este gran acontecimiento,
que dentro de algunos minutos acontecería se escuchaban por doquier. De
pronto, silencio total. El preceptor (supuestamente la mente universal)
hizo acto de presencia. Sus pasos eran lentos y muy bien estudiados,
pues los brazos los mantenía un tanto elevados como si sostuviera una
túnica imaginaria. En el rostro del supuesto maestro se reflejaba cierto
aire «místico». Poco después, mencionó que el hombre viene de otro
planeta, que todos tenemos que reencarnar 777 veces, también nombró a
algunas culturas desaparecidas. Enseguida, se atrevió a futurizar todo
un panorama prometedor: se hablará una sola lengua, la moneda será única
en todo el mundo, existirán máquinas para explorar el pasado y el
futuro, viajes a otras galaxias y toda una gama de profecías.

Todo por preguntar la hora
Ese hombre, dotado de una elocuencia fuera de lo común, mantenía al público
embelesado. Al terminar la disertación, preguntó la hora para saber
cuánto tiempo restaba y pidió a los asistentes que formularan preguntas.
«¿Por qué sufro tanto?», cuestionó una mujer. El preceptor posó las
manos en la cabeza de la discípula y dijo: «En tu vida pasada cometiste
muchos errores que forzosamente tienes que purgar en esta vida». Las
respuestas que daba al parecer eran del agrado del público, pues nadie
protestaba.
Cansado de tanto teatro, levanté la mano y pregunté: «Si en realidad eres la ‘Mente Universal’, ¿por qué razón hablaste del
pasado y del futuro con tanto conocimiento, y una cosa tan sencilla como
la hora que vivimos en el presente no la supiste?»
Por respuesta recibí una disculpa demasiado infantil: «Es que, el cuerpo en el que me
estoy manifestando está enfermo de gripa, y eso obstaculiza mi
sabiduría».
Esta ha sido una de las anécdotas más graciosas que me han ocurrido al investigar el mundo sectario, pues la mayoría de los
asistentes, a los que momentos antes el preceptor había cautivado, se
retiraban en medio de risillas burlonas.

No acepte respuestas a medias
Por ejemplo, si le dicen que el hombre tiene que reencarnar 777 veces —como
en el caso mencionado—, pregunte por qué lo sabe o quién se lo dijo. Si
le contestan que el número siete simboliza la perfección —esta es una
de las principales enseñanzas de la Nueva Era—, pregunte para qué son
los otros sietes; ¿acaso se le puede añadir perfección a lo que ya es
perfecto?

La Nueva Era abarca varias sectas
El movimiento de la Era de Acuario, cuyo advenimiento los ocultistas consideran que está
comenzando y trae consigo una era de iluminación y paz, abarca varias
sectas que enfatizan una experiencia mística, ejemplos: la Meditación
Trascendental, la secta de Rajneesh, Ekandar, la Iglesia Universal y
Triunfante, la Misión de la Luz Divina, y muchas otras. Los seguidores
de varios gurúes, como el difunto Swami Muktananda, Sai Baba, Baba Ram
Dass, Mahareeshi Mahesh Yoga y Maharijih, personifican la esencia de los
líderes modernos de la Nueva Era.
Exponentes del mundo artístico, como Shirley McLaine, Werner Erhard y Terry Cole-Whittaker, se dedican a
promover dicho movimiento y en todas partes se puede apreciar en los
medios de comunicación masiva la presencia de algún médium espiritista,
astrólogo o gurú, hablando sobre la «realidad espiritual».

Lo que enseñan algunos líderes de la Nueva Era
B. Shree Rajneesh afirma: «Yo no creo en la moralidad... y estoy decidido a
destruirla». También que su comunidad «no hace diferencia entre lo
demoniaco y lo divino». Swami Vivekananda dice: «Lo bueno y lo malo son
uno mismo». Thakar Singh, en su libro La respuesta es el amor, afirma:
«Sant Kabir, cuando encontró a Dios, vio que su Maestro estaba parado a
Su lado y se preguntó a cuál de los dos debería rendir primero
reverencia. Él decidió honrar primero a su Maestro, porque sin él, nunca
hubiera podido encontrar a Dios; después rindió reverencia a Dios. Así,
para nosotros», escribe Singh, «nuestro Maestro, nuestro Guía, es más
importante que Dios (?!), porque el Maestro nos ha llevado hacia Dios.
Muestren todo su respeto y reverencia a su Maestro y cuando los haya
llevado hasta Dios, sabrán qué es lo que deben hacer después».
Estos últimos son líderes de sectas orientales; parece algo lejano que sus
doctrinas lleguen a nuestro país. Sin embargo ya están aquí. Las
enseñanzas de Thakar Singh se imparten en los satsangs —lugares de
culto— de la ciudad de Guadalajara.

Lo que piensa el P. Flaviano Amatulli
«Negros nubarrones se avizoran en el horizonte. La Nueva Era avanza, amenazando
a todos: Iglesias Históricas y sectas. Ya alcanzó algunas capas de la
sociedad: intelectuales, artistas y políticos. Pronto llegará a las
masas. Un reto más para la Iglesia, no tanto por el enorme desarrollo
que está teniendo, cuanto por el hecho de que se presenta como una nueva
religión, planetaria y universal, que sustituye todas las antiguas
religiones y está hecha a la medida del hombre moderno.
«Para superar esta prueba, hoy más que nunca cada creyente de cualquier credo o
religión necesita un conocimiento profundo de los contenidos de la
propia fe, teniendo una idea bien clara de Dios, el hombre, el pecado,
Jesucristo, la redención y la vida futura. De otra manera será fácil
presa de cualquier ola de novedades, como la que está representada por
la Nueva Era».

No todo lo que brilla es oro
Las sectas tienen la apariencia de una caja de sorpresas, bonita y de aspecto inofensivo que, al abrirse, lo asusta a uno con una figura que sale, a
menudo inquietante. Del mismo modo, surgen cosas sorprendentes e
inquietantes cuando uno pertenece a una secta. Lo que se ve al principio
no es lo que está dentro. Algunos grupos lo invitan a una comida y
afirman ser organizadores de paz en campamento cuando en realidad son
fachadas de una secta internacional.
En el Congreso de Especialistas en Sectas celebrado en Rancine, Wisconsin, en septiembre de 1985, se
acordó definir como “secta destructiva” a todo “movimiento totalitario,
presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural o de
otro tipo, que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a
alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y
control destinadas a conseguir los objetivos del líder del grupo, en
detrimento de su entorno familiar y social.

Las sectas se unen
Por otra parte, la revista francesa Le Point publicó en 1993 que desde hace
muchos años los abogados de las distintas sectas destructivas trabajan
juntos en casos judiciales en que las mismas son objeto de demandas. La
misma revista informó que durante una reunión en 1992 de diferentes
representantes de las distintas sectas se ha fundado en Francia una
federación llamada Firephim (Federación de las Minorías Religiosas y
Filosóficas), una organización para defender los derechos de las sectas.
La presidenta de Firephim es la señora Gounord, de la Iglesia de la
Cinesiología; el tesorero es el líder de la secta Moon, Bernard
Mitjaville, y el secretario general es el raeliano Jaques Aizac. El
“Infolink” de Alemania ha publicado una lista de las sectas destructivas
que son miembros de este “Cártel de las sectas”. Entre muchas otras
están los moonies, la Cienciología, los satanistas, la Meditación
Trascendental, los raelianos, los druidas, los masones, la JICA
Occidental, los Niños de Dios, los Baha’is, y también los Testigos de
Jehová.

Tenga cuidado
La Nueva Era se está infiltrando en las escuelas y en algunas
instituciones gubernamentales de esta ciudad. Como en apariencia el
movimiento tiene un trasfondo de superación personal, se le brinda
ayuda, pues le prestan auditorios, sillas y un espacio para vender su
literatura.
Si usted considera que esto es una exageración y que ninguna secta puede afectarle, permítame citar algunas palabras del
periodista e investigador de sectas Pepe Rodríguez: «No se preocupe, en
algún lugar hay una secta que tiene la ‘respuesta absoluta’, y es
probable que ‘científica’, a estas dudas. No hace falta salir a su
encuentro, ella ya le está buscando a usted».
De todos depende el bienestar de las familias mexicanas: conocer lo suficiente de este
movimiento es el primer paso, el segundo es hacer una cultura de
conocimiento de su historia y el tercero cuando estos mercaderes de Dios
lleguen a su casa, usted estará preparado para rebatir sus objeciones.




Bibliografía
Eduardo López Padilla: New Age ¿la religión del siglo XXI?
Erwin W. Lutzer y John F. DeVries: La Nueva Era, estrategia de Satanás
Thankar Singh: La respuesta es el amor
Pepe Rodríguez: El poder de las sectas
Flaviano Amatulli: La Iglesia y las sectas: ¿pesadilla o reto?
Los jóvenes y el esoterismo, Magia, Satanismo y ocultismo: el engaño del fuego que no quema, Carlo Climati
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