sábado, 19 de mayo de 2012

El caso Bankia o las cinco maniobras de una gran estafa




El caso Bankia o las cinco maniobras de una gran estafa
El gobierno no ha nacionalizado Bankia. El gobierno ha nacionalizado un gran agujero. Mediante la conversión de las preferentes de BFA (Banco Financiero y de Ahorros) en capital, el Estado asume el control de esta entidad y se convierte en accionista mayoritario de Bankia...
De esta manera reconoce lo que ya era un hecho, que va a inyectar miles de millones de euros de dinero público en Bankia. La estafa no se reduce, sin embargo, a esta inyección de dinero público para tapar agujeros privados. Miles de pequeños ahorradores han sido engañados y han visto como productos financieros que se les vendían como “inversiones seguras” perdían en unos meses la mayoría de su valor. El caso Bankia es otro ejemplo de como las estructuras de un poder económico altamente burocratizado son capaces de distribuir sus pérdidas entre la población. Vamos a repasar las cinco maniobra a través de las cuales se ha gestado esta gran estafa que podría ser la antesala y el paradigma de otras que están por llegar.
Algunas aclaraciones
Es conveniente distinguir entre Bankia y el Banco Financiero y de Ahorros BFA, dos entidades diferenciadas aunque con un vínculo accionarial. BFA es actualmente la matriz de Bankia. Se dice que una empresa es matriz de otra cuando tiene un porcentaje mayoritario de la acciones – en este caso el 45%- o un porcentaje suficiente para ejercer el control sobre la entidad filial. Es decir, controlar BFA permite controlar Bankia porque la mayoría de Bankia pertenece a BFA. Sin embargo, hay que destacar que el Estado no asume el control directo de Bankia que seguirá bajo el mando de Goirigolzarri, un ex-directivo de BBVA, y que el gobierno se limitará a “gestionar” la matriz BFA. Pero, ¿qué es BFA?
BFA es una agujero negro. Un banco malo. Una estafa al contribuyente y una estafa a muchos pequeños inversores que colocaron sus ahorros en activos financieros de Caja Madrid, de Bancaja o de cualquiera del resto de entidades que se fusionaron para formar BFA. Mediante la toma de control de BFA, el gobierno reconoce que no va a recuperar los 4460 millones de euros que inyectó a la matriz de Bankia; pero además, como veremos, se hace responsable de los futuros agujeros que puedan surgir en la entidad.
Primera maniobra. Fusión en BFA e inyección del FROB
El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) es creado por el gobierno socialista en 2009 para hacer frente a posibles necesidades de liquidez de las entidades financieras. Para tener acceso a la financiación pública se exige que las entidades financieras se fusionen en entidades más grandes; se busca, de esta manera, promover un proceso de concentración de las cajas de ahorros que de lugar a entidades más grandes y supuestamente más solventes. Sobra decir que este proceso de concentración beneficia a las entidades más grandes, especialmente a los dos grandes bancos que poseen una parte importante del negocio fuera de España y que, debido a ello, se presentan como más saneados que el resto. Las consecuencias de que se den este tipo de fusiones son una mayor concentración del capital, la creación de entidades enormes con un poder enorme y “demasiado grandes para caer”, el cierre de cientos de oficinas y miles de despidos.
Acogiéndose a esta modalidad en diciembre de 2010 siete cajas de ahorros, entre las que destacan Caja Madrid y Bancaja, se unen dando lugar a BFA (Banco Financiero y de Ahorros) que recibirá 4465 millones de euros del FROB en forma de participaciones preferentes convertibles. Estas participaciones están sujetas al pago de intereses y deben ser recompradas por la entidad en un período de cinco años. En caso de que la entidad no pueda devolver el dinero aportado en cinco años, las participaciones se convierten en capital con lo cual el Estado pasa a ser propietario de una parte -o de la totalidad- de la sociedad.
Segunda maniobra. Segregación del negocio bancario BFA que se convierte en un banco malo.
En abril de 2011 se pone en marcha un “proyecto de segregación” por el cual BFA transmite a Bankia todo el negocio bancario, las participaciones asociadas al negocio financiero y el resto de activos y pasivos que BFA ha recibido de las Cajas. Sin embargo va a haber una serie de activos -y sus correspondientes pasivos- que se quedarán en BFA. Del lado de los activos BFA mantiene en propiedad los activos más dudosos como el suelo adjudicado o la financiación de suelos en situación dudosa y subestándar. Del lado de los pasivos se quedan las participaciones preferentes suscritas por el FROB y “determinadas emisiones de instrumentos financieros”, una parte importante de los cuales son participaciones preferentes en las cajas de ahorros que habían sido vendidas a pequeños ahorradores. BFA se convierte en un banco malo propietario de una cartera de activos tóxicos y de acciones de Bankia -que irán perdiendo valor progresivamente- que debe miles de millones de euros al Estado y a una masa de pequeños ahorradores que progresivamente se irán dando cuenta de que sus ahorros no están en un lugar tan seguro como les habían dicho.
De la parte “menos mala” de BFA surge Bankia. El objetivo es que al estar aislados los activos tóxicos – o parte de ellos- en BFA, Bankia ofrece una mayor credibilidad y tiene mayores posibilidades de captar capital privado.
Tercera maniobra. Emisiones de Bankia, distribución de las pérdidas entre los ahorradores
A pesar de haberse desecho de sus activos más tóxicos, que como vimos quedan en manos del Estado y de pequeños ahorradores, Bankia sigue teniendo un gran agujero. Con Rodrigo Rato al frente, se pone en marcha la siguiente maniobra: la captación de capital privado de pequeños inversores a través de la salida a bolsa, o lo que es lo mismo, otro nuevo paso en la socialización del gran agujero que todavía tiene Bankia. Las acciones son colocadas a pequeños ahorradores bajo el lema “yo también soy Bankero”. A día de hoy las acciones de Bankia han perdido casi el 70% de su valor.
Cuarta maniobra. Nacionalización de BFA
El 22 de Febrero de este año BFA emitía 15.000 millones en bonos con el aval del Estado. Estos bonos no se colocan en el mercado sino que son, a su vez, un aval para que Bankia pueda seguir recibiendo crédito del Banco Central Europeo. A través de esta operación el Estado garantiza los 15.000 millones de euros que Bankia había recibido del BCE en diciembre. A principios de marzo Bankia recibe otros 25.000 euros del BCE. Esta maniobra pasa desapercibida.
La noticia salta con la nacionalización de BFA que se articula a través de la conversión de las preferentes a cinco años en acciones. El FROB reconoce que no va a recuperar en un plazo de cinco años el dinero que colocó en las preferentes de BFA, por lo que decide convertirlas en capital. Pasa de ser un acreedor de la empresa a ser el propietario. Se quiere presentar como un asunto de interés público lo que es una clara asunción por parte del estado de las pérdidas acumuladas por BFA, unas pérdidas que, a pesar de estar maquilladas a través de ingeniería contable, son sobradamente conocidas.
Mediante esta entrada en el capital, el gobierno no sólo reconoce que no va a recuperar los 4460 millones que colocó en BFA, sino que asume que, al menos, va a colocar otros 15.000 millones en Bankia -los correspondientes a los bonos garantizados- y que probablemente, como dueño de la mayoría de Bankia, asuma parte de los 25.000 millones prestados por el BCE o parte de los miles de millones de pasivos de BFA colocados entre los pequeños ahorradores. Entre estos pasivos se encuentran, por ejemplo, las preferentes que Caja Madrid emitió en 2009; 3000 millones de euros que se colocaron entre los pequeños ahorradores a los que, en muchos casos, se engañó presentándoles la inversión como segura. Recientemente se dio la oportunidad a algunos de los inversores que tenían preferentes de BFA de convertir estas preferentes en acciones de Bankia. Entre los “beneficiados” por esta política no estaban los inversores que tenían preferentes de Caja Madrid que se han quedado “atrapados” en el banco malo.
Quinta maniobra. Saneamiento a cargo del contribuyente
Los ciudadanos están mayoritariamente en contra de que se rescate a la banca. La decisión de rescatar a la banca no se produce como una decisión única, coherente, anunciada, sino como una serie de pequeñas maniobras a través de las cuales de va gestando la estafa. El hecho es que el Estado ya ha rescatado a la banca y casi ni nos hemos dado cuenta.
Y en caso de que una entidad como BFA no sea rescatada y se la deje quebrar podríamos preguntarnos ¿quiénes serían los máximos damnificados? Si se ha conseguido, como parece, colocar la mayoría de los pasivos del banco entre pequeños inversores la respuesta es obvia. La gran estafa a funcionado, está completa. La decisión del gobierno ya no es elegir entre salvar el dinero de unos pocos ricos o dedicar los fondos públicos a educación, sanidad, etc. Los fondos de los grandes ricos ya no están ni en BFA ni en Bankia; porque ellos tenían la información para no verse afectados por todo el proceso; porque son ellos mismos los que han diseñado la estafa, en su doble condición de grandes inversores y tecnócratas expertos en el sistema financiero. Los ricos saben donde no tiene que estar su dinero. No como los pequeños accionistas de Bankia. 
Asociación Hitza Kalean URL: http://hitzakalean.blogspot.com.es/

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