domingo, 13 de mayo de 2012

El Partido Popular ha encontrado unos excelentes yacimientos de empleo donde colocar a los miembros de su gran familia


El Partido Popular ha encontrado unos excelentes yacimientos de empleo donde colocar a los miembros de su gran familia. Se dicen liberales, ya se sabe: partidarios de la iniciativa privada, pero se alimentan opíparamente en los denostados pesebres de la Administración del Estado. Y aledaños, como Bankia.
Un yacimiento (De yacer, y este del latín iacere, temer), es un sitio donde se concentra naturalmente una roca, un mineral o un material fósil. “Yacimientos de empleo” es una expresión acuñada, en 1993, por el Libro Blanco de la Comisión Europea sobre crecimiento, competitividad y empleo, en el que, bajo la rúbrica Nuevos Yacimientos de Empleo, se exploran las necesidades sociales emergentes susceptibles de demandar nuevos empleos.
En España, una de las principales vías para obtener un empleo bien remunerado es, o bien haber yacido —a ser posible en santo matrimonio— con persona influyente o ser fruto ventral de la coyunda.
El primer ejemplo lo proporciona la familia Real —a la del Rey me refiero, no se confunda con gente que lleva ese apellido, entre los cuales tengo amigos—. En 2006, Juan Carlos I obligó a Iñaki Urdangarín a abandonar precipitadamente la presidencia del Instituto Nóos en cuanto salieron a relucir los primeros trapos sucios de sus negocios. Lo cual no significó dejar al yerno viviendo a la intemperie con los 426 euros del subsidio por desempleo. Nada de eso, el monarca movió sus hilos para que el presidente de Telefónica, César Alierta, colocara a su yerno en un puesto excelentemente remunerado, primero en Barcelona y tres años más tarde en Washington. Desde su dirección de e-mail corporativo, Urdangarín remitió ciertos correos que ahora están saliendo a la luz.
El segundo ejemplo lo proporciona una castiza figura de la política nacional, Esperanza Aguirre, la ardiente apostolesa del neoliberalismo que no pierde ocasión de predicar las virtudes del invento. Ya saben: lo privado es bueno, lo público malo, malísimo. Tan liberal Esperanza, condesa por parte marital, lleva toda su vida laboral viviendo, y nada mal, a costa del contribuyente. Funcionaria de carrera ella misma, algo que la honra, viene ejerciendo cargos públicos excelentemente remunerados: concejal del Ayuntamiento de Madrid, ministra de Educación y Cultura —do hubo el hallazgo literario de Sara Mago— y presidenta del Gobierno regional madrileño.
A raíz de su reciente reelección como presidenta de PP de Madrid, Aguirre animó a todos los españoles a “dejarse de lamentos y a trabajar para cambiar la imagen a la griega que, a su juicio, proyecta España en el exterior”. Tal vez por ello haya enviado a uno de sus hijos a trabajar en tan noble empeño. Lástima que, para ser consecuente con los principios neoliberales, no lo haga como capitán de un navío empresarial privado. Álvaro Ramírez de Haro y Aguirre ha sido nombrado digitalmente —o sea, a dedo— asesor del Secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.
En el caso de Aguirre, la colocación de familia extensa llega hasta su primo Claudio, al que encontramos en Bankia, entidad financiera a la que se vuelve a inyectar dinero público a mansalva ya que, bajo la dirección del ex ministro de Economía de J.M. Aznar, Rodrigo Rato, camina directamente hacia la bancarrota. Lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta la ineficacia que Rato demostró durante su efímero paso como director del Fondo Monetario Internacional. Ello no fue óbice para que Rato se fijara una elevada retribución. En 2011 percibió 2,38 millones de euros sólo en salario fijohasta que el ministro Guindos le rebajó la nómina a sólo 600.000 euros. Al tiempo de publicar esta entrada en el blog, Rodrigo Rato ha dimitido de su cargo.
Precisamente, a poco más de 600 euros asciende la cuantía del Salario Mínimo Interprofesional que Mariano Rajoy, en la primera de sus canalladas de Gobierno, se negó a actualizar. Y 600.000 son los nuevos parados que Rajoy estima que van a generar sus medidas económicas. Se explica así que, una vez que cuenta con los yacimientos de empleo suficientes para alimentar a la gran familia popular, para los asuntos del vulgo haya nombrado ministra de Trabajo a una persona que nunca ha trabajado. Al menos, según el concepto de trabajo de la gente de orden, o sea, de forma asalariada en una empresa.
Báñez, que pasará a la historia como la artífice de la reforma laboral más agresiva y más lesiva para los trabajadores realizada en España, no ha cotizado jamás en empresa alguna. Bañez nació en enero de 1967. Se licenció en Derecho y Económicas/Empresariales. Su curriculum “profesional” no comienza hasta 1997, cuando tenía 30 años. O tardó mucho en acabar los estudios o estuvo mucho tiempo sin trabajar. En efecto, sus primeros “empleos” van desde 1997 hasta 2000. Se trata de cargos en la dirección del PP de Andalucía y de un puesto en el Consejo de Administración de RTVA. Luego en 2000, 2004 y 2008 fue diputada en Cortes. Estos datos figuran en la web de su departamento.
En fin, ya saben el refrán: la familia que se coloca unida, permanece unida.

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