sábado, 5 de mayo de 2012

¿Qué es mejor para España: Hollande o Sarkozy? #GlobalrEvolution #15M #spanishrevolution #democraciarealya #1Persona1Voto #nolesvotes


Es la apuesta en la que coinciden varios expertos consultados por Efe: el director de la oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Ignacio Torreblanca, el investigador del Instituto Elcano Ignacio Molina, y el director general de la fundación Ciudadanía y Valores, José María Román.
Estos investigadores se suman así a la preferencia por Hollande ya expresada por la mayoría de los partidos políticos españoles, que se han decantado por el socialdemócrata de forma explícita, salvo en el caso del PP, que ha subrayado que "gane quien gane", lo "fundamental" es la estabilidad política en aquel país.
Por su parte, tanto Torreblanca como Molina aseguran que la llegada al Elíseo de este candidato supondría una importante ayuda para "flexibilizar" la postura de la UE hacia España en cuestiones relativas al empleo y los ajustes exigidos para cumplir el objetivo de déficit.
El líder de los socialistas franceses se mantiene como favorito en las encuestas, que le auguran una victoria frente al actual presidente de la República y candidato a la reelección, Nicolás Sarkozy, de cara a la segunda y definitiva vuelta de los comicios galos, que se celebran este domingo.
El candidato con el que "están más alineados los intereses del Gobierno español", en palabras de Torreblanca, es visto por estos expertos como un rayo de esperanza, pero no una solución asegurada.
"No tiene ahora capacidad suficiente para cambiar las políticas, pero sí para abrir la mesa de negociación", apunta Román, quien valora el "respiro" que supondría para España una política europea más flexible, "por la situación dramática" que atraviesa.
Por esta circunstancia, Molina califica de "imposible" encontrar unas elecciones francesas que tengan mayor "impacto indirecto" para España y otros países que viven "una situación delicada" como consecuencia de la crisis.
Este analista considera que la victoria de Hollande "obviamente tendría más impacto" por la "forma diferente de entender la relación franco-alemana y la gestión del euro" que si fuese reelegido Sarkozy, que "en principio" haría que fuese más "plausible" suponer una política continuista.
Al margen de la gestión económica, Román destaca la influencia que tendría sobre la política una posible victoria de Sarkozy, quien "está cuestionando los fundamentos políticos de la UE".
Este experto considera que las políticas de fronteras o inmigración se verían cuestionadas o replanteadas por el actual presidente de la República de una forma que perjudica a España, algo que define como "una tendencia disgregadora" de la Unión.
Molina contradice este argumento, ya que a su juicio "no se trata tanto de una cuestión ideológica sino del modelo productivo del país en relación a la crisis".
Torreblanca se suma a este análisis, y admite que "se pueden comenzar a corregir algunos desequilibrios" en las relaciones políticas europeas, basadas en una austeridad "que el propio FMI está cuestionando que pueda prolongarse indefinidamente" durante una recesión como la actual.
La primera vuelta de estos comicios cumplió pronósticos, pero también atestiguó importantes ascensos entre el electorado, como el protagonizado por la líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, algo sobre lo que llama la atención Román.
"Es un aviso a la sociedad, pero también a los partidos políticos", destaca este experto, que ha recordado que ya hubo movimientos similares que propiciaron la aparición de los fascismos en Europa el siglo pasado.
"Fueron movimientos que tuvieron el apoyo obrero de quien se siente abandonado por los líderes empresariales y políticos", advierte, y, aunque reconoce que no es equiparable a la situación actual, asegura que con este ascenso en las urnas, Le Pen "ha conquistado el derecho democrático a ser tenida en cuenta".
Para evitar la aparición de "situaciones de populismo", ha dicho, es necesario unir ideología y gestión, para lo que recomienda que los principales partidos franceses, tras las elecciones, repiensen su discurso.
Es algo necesario, en su opinión, para que no pase factura el hecho de que ambos candidatos no hayan dudado en buscar los votos de Le Pen para su partido este domingo, dejando a un lado las ideologías.

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