martes, 11 de septiembre de 2012

Portugal, la sanidad pública y las inhumanas imposiciones de la troika #democraciarealya #marchascongreso #GlobalrEvolution #15M #nolesvotes


¿Este es el futuro, ya presente, de la Europa del capital? ¿Este es el tratamiento adecuado para uno de los nudos básicos de toda sociedad que aspire a gotas de justicia y bienestar para su ciudadanía?
Tomo pie en dos informaciones de Antonio Jiménez Barca [AJB] sobre Portugal tan próxima y tan afín.
“Portugal contrata enfermeros a cuatro euros la hora” [1]. Hospitales franceses, suizos y alemanes, añade la información, buscan enfermeros portugueses ya formados, lo mismo que en el caso de los enfermeros y médicos españoles.
La enfermera Ángela Mendes, de 25 años, con dos años de experiencia y cuatro de carrera, informaba AJB, entró a trabajar en el Centro de Salud de Torres Novas (Centro), a 90 kilómetros al norte de Lisboa, con un sueldo que sacudió a la sociedad portuguesa en su momento: 4 euros por hora de trabajo. Restando descuentos e impuestos, Àngela calcula que “a final de mes cobrará unos 250 euros”. Los cuatro euros por hora de trabajo de “los nuevos contratos de unos sesenta enfermeros de hospitales y sanatorios públicos de algunas regiones del país” han significado para muchos ciudadanos portugueses la gota que colma el vaso. Mendes, que cobraba unos 700 euros en su último trabajo, explicaba un detalle significativo de las negociaciones salariales. “La verdad es que a última hora nos subieron cuatro céntimos. No sé si para reírse de nosotros o qué".
El Sindicato dos Enfermeiros Portugueses denunció la situación. Estaba en juego “la dignidad de la profesión, la dignidad de los cuidados sanitarios y la dignidad del Servicio Nacional de Salud”. Criticaron otra arista de la situación “Para abaratar costes, para que no se consoliden derechos, el Estado contrata a empresas que, a su vez, subcontratan a los enfermeros”.
Un segundo caso transita por el mismo sendero de infamia neoliberal [2].
En una esquina del hospital de Torres Vedras, una población cercana a Lisboa, señala AJB, “languidece la ambulancia sin que nadie la use”. Hasta hace una semana el vehículo era atendido “por un médico especialista y un enfermero también especializado que se encargaban de acudir, junto con otra ambulancia conducida por un par de bomberos, a las emergencias de esta ciudad” que tiene una población de 40.000 personas [3]. La ambulancia se usaba, no era ninguna extavagancia: “Había días que salía cinco veces y había días, de siete“. Son palabras de un bombero en el mismo hospital.
Desde el 1 de septiembre de 2012, una nueva empresa se ha hecho con la subcontrata del servicio. Los médicos y enfermeros implicados se niegan a trabajar. Con razón. Sin previo aviso, se les ha recortado el salario: de 21 euros/hora han pasado a ganar 18. Irrumpe nuevamente el truco externalizador de siempre: “la ambulancia es del Estado, pero como el hospital carece de medios para atenderla, las 15 personas entre médicos y especialistas que se ocupan de ella lo hacen por medio de una empresa intermediaria”.
Cuando hay una emergencia, salen solos los bomberos de la ciudad, sin médicos. Se limitan, no pueden hacer otra cosa, a transportar al herido al hospital lo más rápidamente posible. Se luchó durante mucho tiempo para contar con un coche con médico y enfermero (sobe todo para los ataques cardiacos de los accidentados de carretera). Se consiguió hace cuatro años. “Pero así están las cosas ahora, estamos retrocediendo sin parar...”, señala un habitante de Torres Vedras.
Los ciudadanos tienen opinión formada sobre lo que sucede. María Melo, de 48 años, recurre a la ironía y al humor negro: “los enfermos se morirán por el camino”. María da Concepção Franco, 70 años, afirma con amargura: “Cada vez nos quedan menos cosas”. Hernan Figueira, de 84 años, que probablemente viviría el 25 de abril con entusiasmo, lo ha comentado si cabe con más claridad. Se queja de la “banda de ladrones que entrega las cosas de todos a otra banda de ladrones”.
¿Este es el futuro, ya presente, de la Europa del capital? ¿Este es el tratamiento adecuado para uno de los nudos básicos de toda sociedad que aspire a gotas de justicia y bienestar para su ciudadanía?

Notas:
[2] El País, 7 de septiembre de 2012, p. 6.
[3] La ambulancia atiende, según parece, un área de hasta 200.000 personas

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